El sábado pasado estuve volando en ultraligero. Tengo una amiga que tiene un amigo -vaya lío- que tiene un ultraligero, y como sabe que me gusta tanto volar -vamos, que me montaría en un avión de papel, me llevaron a volar con ellos.
El club de vuelo está en las afueras de Tudela y se llama Aguasalada.
Primero estuve volando alrededor de tres cuartos de hora con Luis, el amigo en cuestión, por Las Bardenas; y luego otros tres cuartos de hora con Antonio, de Peralta, que estaba también volando esa mañana, mientras mi amiga volaba con Luis. En mi segundo vuelo volamos los cuatro -en los dos ultraligeros- más o menos juntos sobrevolando algunos pueblos de la Ribera: Tudela, Murchante, Cascante, Ablitas, Barillas...
¡Qué sensación! ¡Qué gozada! ¡Qué ganas de repetir! ¡Cómo me gusta la sensación de volar!
